CIFRAS SOBRE LA VIOLENCIA DE GÉNERO QUE DEBERÍAMOS SABER. QUE NO NOS ENGAÑEN ENMARAÑANDO LA REALIDAD.

En los últimos días, tanto en redes sociales como en algunas declaraciones en los medios de comunicación, hay ciertos sectores que aseguran hay una violencia de mujeres contra hombres de forma generalizada, que la Ley de Violencia de Género los discrimina a ellos o que desde el Gobierno se oculta información respecto a esto. Sin embargo, los datos existentes lo desmienten.

En el mundo, los datos respecto a violencia y desigualdad sobre las mujeres llevan décadas alarmando a Gobiernos y organismos internacionales, que refieren a ella como una epidemia mundial. La confusión en el uso de los términos de violencia de género y violencia doméstica, las cifras aleatorias y sin contexto y los números inventados, contribuyen  a enmarañar la realidad y pueden  engañan a la ciudadanía. Aquí, información y datos sobre la realidad española.

¿Qué es la violencia de género y qué es la violencia contra la mujer?

El término violencia de género, asentado de forma más oficial desde 1995, tras la Conferencia Mundial sobre la Mujer en Pekín, hace alusión a la violencia física o psicológica que se ejerce contra alguien por su género. Es un concepto más amplio que el de violencia contra la mujer y desde ONU Mujeres explican que aunque las víctimas son en su inmensa mayoría niñas y mujeres, puede ser ejercida contra cualquier persona.

En España existe desde 2004 una ley específica, la Ley Orgánica 1/2004 de Medidas de Protección Integral contra la Violencia de Género con el objetivo de “actuar contra la violencia que, como manifestación de la discriminación, la situación de desigualdad y las relaciones de poder de los hombres sobre las mujeres, se ejerce sobre estas por parte de quienes sean o hayan sido sus cónyuges o de quienes estén o hayan estado ligados a ellas por relaciones similares de afectividad, aun sin convivencia”, para “prevenir, sancionar y erradicar esta violencia y prestar asistencia a las mujeres, a sus hijos menores y a los menores sujetos a su tutela, o guarda y custodia, víctimas de esta violencia” y recoge “todo acto de violencia física y psicológica, incluidas las agresiones a la libertad sexual, las amenazas, las coacciones o la privación arbitraria de libertad”.

¿Qué es la violencia doméstica o intrafamiliar?

Es la que tiene lugar en el hogar y puede ser ejercida por cualquier miembro de la familia y sufrida por cualquier miembro de la familia: de padres a hijos, de madres a hijos, entre cuñados, de abuelas a nietos, de nietas a abuelos, de sobrinos a tías…

En España YA se recoge en varias normas, entre ellas en los artículos 153 y 173 del Código Penal; este último la denomina como “la violencia física o psíquica sobre quien sea o haya sido su cónyuge o sobre persona que esté o haya estado ligada a él por una análoga relación de afectividad aun sin convivencia, o sobre los descendientes, ascendientes o hermanos por naturaleza, adopción o afinidad, propios o del cónyuge o conviviente, o sobre los menores o personas con discapacidad necesitadas de especial protección que con él convivan o que se hallen sujetos a la potestad, tutela, curatela, acogimiento o guarda de hecho del cónyuge o conviviente, o sobre persona amparada en cualquier otra relación por la que se encuentre integrada en el núcleo de su convivencia familiar, así como sobre las personas que por su especial vulnerabilidad se encuentran sometidas a custodia o guarda en centros públicos o privados”.

Las cifras

Asesinatos

No existe, sin embargo, una estadística oficial sobre hombres asesinados por sus parejas o exparejas porque la problemática social no existe; hay que bucear en otros informes para encontrar este dato.

Según el último informe del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) sobre violencia de género y doméstica en el ámbito de la pareja y o la expareja, con cifras de 2015, 10 hombres fueron asesinados por mujeres que habían sido sus parejas o exparejas, en el 20% de los casos, existían denuncias por violencia de género contra ellos.

Y, según el análisis de las sentencias dictadas por los tribunales del jurado y las audiencias provinciales en 2016, sobre homicidios o asesinatos entre miembros de la pareja o expareja, hay un “desproporcionado mayor riesgo de las mujeres a ser asesinadas por sus parejas o exparejas y evidencian las diferencias en cuanto a la severidad de la misma”. De las 48 sentencias dictadas en 2016, 38 supusieron el asesinato de una mujer (79%) y 10 de un hombre (21%).

Delitos sexuales

En España, el informe sobre delitos contra la libertad e indemnidad sexual de 2017 apunta que “respecto a la distribución por sexo de las víctimas, se muestra una proporción extremadamente alta de mujeres comparativamente con la de los hombres”:

Abuso sexual. 3.469 mujeres fueron víctimas de abuso sexual frente a 584 hombres, en el 98% de los casos, el abusador fue un hombre (2.318 hombres y 43 mujeres).

Abuso sexual con penetración. 465 mujeres víctimas frente a 70 hombres, en el 97% de los casos el delito fue cometido por un hombre (404 hombres y 11 mujeres).

Agresión sexual. 1.313 mujeres sufrieron agresiones sexuales frente a 118 hombres, en el 99% de los casos los perpetradores fueron hombres (884 hombres y 12 mujeres).

Agresión sexual con penetración. 906 fueron a mujeres y 68 a hombres, en el 99,5% de los casos el delito fue cometido por un hombre (633 hombres y 3 mujeres).

Acoso sexual. 327 casos de acoso sexual a mujeres y 22 a hombres, en el 100% de los casos el acosador fue un hombre.

Ciberdelincuencia. En el 63% de los casos las víctimas de ciberdelincuencia sexual son mujeres, y suponen el 100% en delitos como la agresión sexual, la agresión sexual con penetración y el abuso sexual con penetración. Y el 94% de los detenidos o investigados por estos delitos son hombres (745 hombres frente a 46 mujeres).

Violencia doméstica. Según el INE, hubo 6.909 víctimas con procesos abiertos en 2017: 4.313 mujeres y 2.596 hombres. Se trata en su inmensa mayoría de agresiones entre personas con vínculos familiares, pero no de pareja. Hubo 4,908 denuncias: 3.590 a hombres y 1.318 a mujeres.

Denuncias falsas. Desde 2009 y hasta 2016 se interpusieron 1.055.912 denuncias por violencia de género. De ellas, 79 resultaron ser falsas, es decir, el 0,0075%, según datos de la Fiscalía.

 

AHORA LA REFLEXIÓN ES VUESTRA…….

La Declaración Universal de Derechos Humanos, en su 70º aniversario

Setenta años después de la Declaración Universal de los Derechos Humanos de 1948 nacer y ser mujer sigue siendo una factor de riesgo en nuestra sociedad.  En el marco de la conmemoración del Día Internacional de los Derechos Humanos y del 70º aniversario de la Declaración conviene recordar que la Declaración de 1948 nació impregnada de una perspectiva feminista y supuso el inicio de la lucha por los derechos humanos de las mujeres.

Eleanor Roosevelt debemos el reconocimiento del principio de igualdad en el artículo 1 y el impulso del lenguaje inclusivo de la Declaración. Gracias a ella  se sustituyó el clásico “todos los hombres nacen libres e iguales” por el contundente “todos los seres humanos nacen libres e iguales”, pese a que el resto de delegados hombres mostraron una fuerte oposición por no ser capaces de ver dónde estaba el matiz. A Hansa Mehta de la India, Minerva Bernardino de República Dominicana, a Shaista Ikramullahy de Pakistán,  a Bertha Lutz de Brasil y a Amalia González Caballero de México debemos la proclamación explícita en el artículo 2 del principio de prohibición de discriminación por razones de sexo, frente a las posiciones de la mayoría de delegados que consideraron que el reconocimiento del principio de igualdad era garantía suficiente para hacer efectivos los derechos de las mujeres.

Descubierta a golpe de realidad la falsa universalidad de estos derechos, el iusfeminismo  promovió un marco normativo especializado para la (re)definición de los derechos humanos. Nació la Convención sobre la Eliminación de todas formas de Discriminación contra la Mujer (1979) como Carta Magna de las mujeres y respondía a la necesidad de contrarrestar su situación de subordiscriminación. Más tarde destaca la IV Conferencia Mundial sobre la Mujer (1995) que declaró solemnemente que los derechos de las mujeres son derechos humanos e impulsó compromisos internacionales para la lucha contra la violencia de género.

Desde entonces ha aumentado el número de niñas escolarizadas, se han producido mejoras laborales para las mujeres, su liderazgo en puestos de decisión está consolidándose, se han incrementado las condiciones de salud sexual y reproductiva y están protegidas por leyes que condenan la violencia de género. Sin embargo, estos avances siguen siendo débiles. A diario los derechos humanos de las  mujeres se siguen vulnerando. Si la igualdad fuera “realmente real” y “universal” -como se proclamó en 1948- no habría brecha salarial, feminización profesional o techo de cristal. Tampoco los matrimonios forzados, mutilación genital ni trata de mujeres y niñas para su explotación sexual. No hablaríamos de los 479 millones de mujeres analfabetas en el mundo y tampoco hablaríamos de la prohibición del aborto, ni de violencia sexual, física o psicológica contra las mujeres. Tampoco de su utilización como ‘vientres de alquiler’ para legalizar la creciente industria de la venta de bebés. Se acabarían los asesinatos machistas. En España 974 al tiempo de escribir estas líneas.

En el contexto de esta paradoja urge asumir que la igualdad de género es premisa de la democracia. Es una deuda pendiente con las mujeres y con la sociedad, especialmente en un momento en que están renaciendo fuerzas e ideologías que están poniendo en peligro, más que nunca, las conquistas obtenidas en materia de derechos humanos de las mujeres. Betty Friedan vaticinó lo evidente. “Tal vez solo una sociedad enferma, que no está dispuesta a hacer frente a sus propios problemas e incapaz de concebir objetivos y propósitos a la altura de la capacidad y del conocimiento de sus miembros, opte por ignorar la fuerza de las mujeres”.