MASCULINO GENÉRICO: ¿porqué puede ser importante visibilizar el género femenino cuando hablamos?

Nadie duda que desde el punto de vista académico, en castellano, el género masculino se refiere a los dos géneros posibles. Formalmente hablando.

Pero este interesante experimento quiere explicarnos porqué en la práctica, en el día a día, el género femenino no está igualmente representado.

Quizás no estaría de más, al menos en algunas ocasiones, utilizar los dos géneros, para visualizar a hombre y mujer por igual.

4 cuentos infantiles para prevenir y detectar a tiempo el abuso sexual

Las estadísticas son alarmantes. La Organización Mundial de la Salud (OMS) dice que 1 de cada 5 niños son víctimas de violencia sexual, incluido el abuso sexual, y que esto afecta a niños de todas las edades, razas, clases sociales y religiones. Generalmente se da en entornos cercanos y de confianza, es decir, con tíos, abuelos, primos mayores, profesores, sacerdotes, vecinos o amigos de los padres.

Sabemos que como padres no es fácil abordar este tema con nuestros hijos cuando son muy pequeños, porque tenemos miedo a sexualizarlos a muy temprana edad, a pervertir su infancia, a inculcarles la desconfianza en los mayores, y, en resumen, a presentarles la idea de que el peligro puede estar cerca, cuando lo único que queremos es proteger su inocencia e infancia, criándolos en base a la confianza, el amor y la seguridad.

Pero, aunque suene cliché, la frase «más vale prevenir que lamentar», en este caso es la gran clave. ¿Por qué? Porque los abusos pueden cometerse a cualquier edad, y porque, si los niños no saben de antemano qué es lo que está permitido que otras personas hagan con su cuerpo, jamás lo verán como un acto abusivo, y será mucho más fácil que el abusador los someta por períodos prolongados a esta violencia tan dañina.

En cambio, un niño que sabe qué es lo que es normal y qué no, estará más alerta y ante un eventual abuso, lo reconocerá rápidamente y podrá negarse, incomodarse o molestarse frente a este hecho, y comunicarlo a sus seres de confianza a tiempo, o al menos impedir que el abusador cometa el abuso. La mayoría de los abusadores actúa en base a la confianza que tiene con el niño, aprovechándose de su inocencia e ignorancia frente al tema.

¿Cómo tratar directamente estos temas tan complicados, sin ser tan explícitos? ¿Cómo llegar a la sensibilidad de nuestros hijos y hacerlos entender qué está bien y qué mal respecto a sus cuerpos, sin violentarlos con el lenguaje? ¿Cómo lograr que interioricen el tema del abuso y que sepan que es tan malo como el maltrato físico o sicológico?

Una buena forma de hacerlo es a través de cuentos infantiles creados por psicólogas especialistas, que enseñan el tema mediante un lenguaje directo y sencillo, acompañado de lindas ilustraciones que potencian el contenido y captan rápidamente la atención de los menores. Aquí les dejamos algunas recomendaciones para diferentes edades.

 1. Kiko y la Mano: para niños pequeños

Kiko es un personaje que llega para combatir la violencia sexual contra los niños con una regla importantísima basada en tres ideas fundamentales: su cuerpo le pertenece sólo a él, existen secretos buenos y malos, y formas de tocar buenas y malas.

Los personajes son dos: Kiko y una mano, y la historia se basa en los tipos de contactos que van teniendo ambos, evidenciando así los que están permitidos y los que no, de forma clara y directa.

Aquí pueden leer el cuento

2. Ojos Verdes: para niños entre 6 y 12 años

Este libro de la psicóloga española Luisa Fernanda Yágüez, cuenta la historia sobre un niño y su vecino adulto, y la relación secreta que mantienen.

Todo empieza cuando Alex, el niño, va en búsqueda de su pelota perdida y llega a una gran casa con un jardín maravilloso y se encuentra con Max, el entrenador de básquetbol del colegio, que resulta ser su vecino. Max le ofrece enseñarle a jardinear, siempre y cuando fuese un secreto. Y, al ser un conocido, Alex no ve el riesgo en esto y se somete a esta relación que termina en abuso. Por ende, el libro enseña que no se puede mantener secretos con adultos, aunque sean personas conocidas.

Aquí les dejamos el link del cuento.

3. ¡Estela grita muy fuerte!: a partir de 6 años

Este libro busca entregar a los niños una herramienta para enseñarles a hacerse respetar, para prevenir así tanto el maltrato como el abuso infantil. «Una excusa para que niños y niñas, y mayores, entablen un diálogo sobre el derecho de cualquier persona a decir no ante situaciones que nos disgustan o hacen daño», señala Isabel Olid, autora del cuento.

El libro muestra a la protagonista Estela, una niña pequeña, en dos escenarios diferentes que involucran maltrato o abuso con personas cercanas: el primero es sobre maltrato físico con su mejor amiga del colegio y el segundo sobre abuso sexual con un tío.

Les dejamos el link del cuento en PDF 

4. Cata y Benja: para todas las edades

El gobierno chileno, a través del Ministerio de Justicia, el año 2012 publicó tres libros como guía básica de prevención del abuso sexual infantil:

Cata, Benja y su Hada Madrina es el primer libro, destinado a niños menores de seis años, que enseña los límites de las demostraciones de cariño de una persona de confianza, representada por un hada madrina.

Cata, Benja y Pincho es el libro destinado a niños entre 6 y 12 años, y explica a través de un amigo, lo que significa directamente el abuso sexual, por qué es malo, y que nadie puede tocarlos de manera indebida, incluidas las personas de confianza como: tíos, primos, abuelos, vecinos, etc. Enseña que no deben existir secretos con adultos y que siempre deben contarle a sus padres aquello que les molesta.

Cata y Benja online es el último libro destinado a adolescentes y que explica los abusos que se pueden cometer a través de internet y cómo evitar exponerse de forma online ante desconocidos. La historia está basada en la conversación por el chat de Facebook entre dos amigos, quienes van exponiendo lo peligroso que es entablar relaciones con personas desconocidas a través de internet, explicándolo mediante lenguaje juvenil y casos puntuales que supuestamente le pasaron a otros amigos cercanos.

Aquí pueden leer los tres libros.

En Cuba, gracias a las políticas favorables a la familia, las parejas rompen las normas de género compartiendo responsabilidades parentales

Cuando Juan Carlos y María decidieron comenzar una familia hace tres años, sabían que solo había una forma de criar a los hijos. “Para que una familia funcione, hace falta un equipo: eso implica compartir todas las tareas y responsabilidades”, afirma Juan Carlos.

Juan Carlos, que sería padre por primera vez, no conocía aún los entresijos de la paternidad, pero sabía que tenía que estar presente. “Hay cosas que no podemos compartir, como la incomodidad o el peso físico del embarazo, pero sí puedo estar ahí para [María], para que aprendamos juntos y compartamos este viaje”, asegura.

Juan Carlos hizo todo lo posible para no perderse ninguna de los exámenes médicos de María antes del parto. En la consulta, la pareja observó que la mayoría de las instrucciones y consejos que les daban se los dirigían directamente a ella. Juan Carlos tuvo que insistir sobre su interés en que lo tomaran en serio. Él quería saber cuál era su función, cómo podía contribuir a que su hijo desarrollara todo su potencial, pero no sabía a quién acudir.

Un padre le sonríe a su hijo, Cuba
UNICEF Cuba/2019
Las políticas favorables a la familia en Cuba

Cuba es uno de los 15 países que disponen de tres políticas sociales y programas básicos para ayudar a madres y padres: educación preescolar pública gratuita durante los dos primeros años; un mínimo de seis meses de licencia de maternidad remunerada para facilitar la lactancia materna; y 12 meses de licencia por paternidad remunerada después del nacimiento del bebé.

Sin embargo, pese a esos programas y políticas, las normas sociales y las barreras estructurales que hay en Cuba dificultan que los hombres participen de manera equitativa en todas las etapas de la crianza de los hijos. Solo el 18% de los padres participan en actividades educativas con sus hijos durante la primera infancia; solo un 33,2% de los niños menores de seis meses de edad reciben los beneficios de la lactancia materna exclusiva, y solo 125 padres pudieron disfrutar su licencia por paternidad entre 2003 y 2014.

Como resultado, muchos niños no se benefician plenamente de tener una figura paterna fundamental durante su desarrollo.

Un padre besa a su hijo, Cuba
UNICEF Cuba/2019
Aprovechar recursos fundamentales

Cuando, hace poco, María se quedó embarazada de Oliver, su segundo hijo, ella y su pareja hicieron todo lo posible para aprovechar los recursos que tenían a su disposición. “Nunca se está suficientemente preparado”, asegura María. “Ser madre o padre significa aprender que tanto lo que haces como lo que no haces tiene repercusiones duraderas en el desarrollo y la felicidad de tus hijos. Es una profunda reflexión vital que te anima a querer hacer bien las cosas desde el principio”.

En esta ocasión, se enteraron de que tenían acceso a clases gratuitas de preparación al parto. “Fueron muy útiles; conocimos a otras parejas en la misma situación”, cuenta.

Además, supieron que María tenía derecho a elegir a una persona que la acompañara en el parto, y Juan Carlos quiso aprovechar esa oportunidad. “Para mí fue una experiencia vital e irrepetible que creo que todos los padres deberían vivir. Es difícil imaginar el dolor y el sacrificio que tienen que sufrir las mujeres”, dice. “Esa llegada te compromete de por vida”.

Juan Carlos conoció esos derechos y servicios gracias a los materiales de comunicación de “Padre desde el principio”, una iniciativa dirigida por los Ministerios de Educación y Salud de Cuba con la ayuda de UNICEF. El objetivo es atraer la participación de los padres informándolos sobre sus derechos, sus responsabilidades y los beneficios de una paternidad compartida de manera equitativa.

María amamantó a sus dos hijos de manera exclusiva durante sus seis primeros meses de vida. “No habría sido posible sin Juan Carlos. Es cierto que yo soy la única que los puede alimentar, pero Juan Carlos ha sido quien se ha levantado por la noche para traérmelos y quien se ha ocupado de las tareas de la casa”.

Retrat de familia, Cuba
UNICEF Cuba/2019
La lucha contra las funciones de género para las próximas generaciones

Juan Carlos también fue quien se quedó en casa con sus hijos cuando terminó la licencia de maternidad de María, quien pudo, así, regresar al trabajo. “Ha sido una experiencia maravillosa”, asegura él. “Tener un papel en [sus vidas] desde el comienzo te da seguridad para ocuparte de ellos completamente, ¡y disfrutarlo!”

María está de acuerdo: “no solo ha asumido las funciones tradicionales, como lavar y limpiar, preparar la comida o cuidar al bebé: también han pasado tiempo de calidad juntos, desarrollando un vínculo de padre-hijo que será la base de su relación en el futuro”.

La iniciativa “Padre desde el principio” promueve la responsabilidad parental equitativa desde el nacimiento, precisamente porque si los padres se involucran desde el principio, habrá más probabilidades de que sigan haciéndolo a lo largo de la vida de los hijos. Los padres que se involucran activamente desde el principio no solo demuestran un compromiso mayor para proteger a sus hijos de la violencia y priorizar su educación y su salud: también ponen en cuestión creencias y estereotipos de masculinidad que están profundamente arraigados.

“Al principio, nuestros vecinos pensaban que nuestra forma de criar a nuestros hijos era extraña, pero ya no lo ven así”, asegura Juan Carlos. “Veo un cambio: las generaciones más jóvenes están evolucionando”.

Kaneko Misuzu, la poeta japonesa a la que su marido prohibió escribir

“El alma de las flores” es el libro con el que se recupera en español a la poeta japonesa Kaneko Misuzu (Nagato, Japón, 1903-1930), una voz que hoy es una figura central de las letras en su país, forma parte de los planes de estudio de los jóvenes y sus poemas están muy presentes en toda la sociedad

Tanto es así, que uno de sus poemas “Eres un eco”, un canto a la empatia y solidaridad, fue utilizado en 2011 por las autoridades de su país como un símbolo para abrigar y consolar a los millones de personas que se sintieron desoladas tras el terremoto y el tsunami que destrozó el norte del país.

Pero la vida de esta gran poeta no fue un camino de rosas y estuvo marcada por la desgracia a raíz de casarse, de formar parte de un matrimonio concertado, “en una época en el que el papel de las mujeres comenzaba-y terminaba- en el cumplimiento de su rol de esposa y con una ley que privilegiaba a los hombres”, como recuerdan las traductoras en el prólogo de este libro en bilingüe, Yumi Hoshino y María José Ferrada, publicado por Poética Satori.

Misuzo pudo estudiar hasta los 18 años, algo raro para la clase media, pudo formarse gracias a que su familia tenía una librería, y leía sin descanso desde los autores clásicos japoneses hasta los occidentales. Estuvo muy influida por Hans Christian Andersen y a los 20 años mandó sus poemas a varias revistas obteniendo “un relativo éxito”, como recuerda a Efeminista, la editora de Satori, Marian Bango.

Un éxito que tuvo mucho eco en la literatura infantil, con poemas sutiles sobre la naturaleza, los objetos cotidianos, personas, animales, flores, la luz o el vacío. Y una circunstancia que podría trazar un cierto paralelismo con la poeta española Gloria Fuertes, en opinión de Bango.

Pero toda esta creación y amor por la poesía quedó ensombrecida al casarse Misuzu con un marido que la prohibió escribir y tener contacto con los círculos literarios, poetas y editores. La separó de los libros. Le fue infiel, la despojó de todo lo que amaba y para más abundamiento le contagió una enfermedad de transmisión sexual.

Ya enferma la poeta, en 1939, la pareja se divorció y ella regreso a la casa de su madre, pero le esperaba el último golpe final, su exmarido reclamó la custodia de su hija pequeña Fusae, y el 10 de marzo de 1930, Misuzo se suicidó con una sobredosis de calmantes en protesta por haberle quitado a su hija.

Misuzu dejó una carta pidiendo que le dieran la custodia de su hija a su madre, y dejó los cuadernos con sus poemas al cuidado de su hermano, pero no se pudieron publicar.

En 1966, un poeta llamado Setsuo Yazaki investigó sobre ella y su pseudónimo, y tras 16 años de profunda investigación dio con su nombre y con el hermano de la poeta, que era quien conservaba sus manuscritos, en total 512 poemas.

Así, su obra fue rescatada en Japón en tres volúmenes. Este libro que ahora se publica reúne una selección de estos poemas.